sábado, 17 de abril de 2010

2. “VALLEJO, EN POS DE UN MUNDO MEJOR”

Exposición del Ing. Raúl Chávez A. en el Encuentro Cultural "Lluvia: Nace César Vallejo en Santiago de Chuco", desarrollado el sábado 16/03/10 en Trjillo y el miércoles 24/03/10 en el CAFAE-Lima; con motivo de la celebración por el Movimiento Cultural "Capulí, Vallejo y su tierra", del 118 aniversario de su nacimiento)

A fin de comprender mejor la trayectoria biográfica e intelectual de Vallejo, los especialistas coinciden en dividirla en cuatro etapas:

- La primera de “Iniciación”, que comprende desde su nacimiento hasta los 25 años de edad, o sea entre los años 1892 a 1917;
- Luego entre los 26 y los 30 años de edad que es la etapa de la “Crisis vital y de ruptura estética”, que se inicia con la publicación de los Heraldos Negros y concluye con Trilce entre los años 1918 y 1923.
- La tercera etapa entre los 30 y 34 años, que se inicia a partir de su viaje a Francia en 1923 hasta 1927, donde Vallejo experimenta la “Búsqueda del sentido a su vida”; y finalmente la cuarta y última etapa que la llamaremos “En pos de un mundo mejor”, que ocurre entre los 35 hasta su fallecimiento a los 46 años, es decir entre 1928 hasta 1938, etapa donde recorre casi todos los países de Europa y se introduce en su nueva fe, entrega su obra y vida en la lucha por los derechos humanos y contra el fascismo de España, la cual llegan a encumbrar el valor histórico de toda su obra, convirtiéndola en el logro artístico más importante de su vida.

En el inicio de esta última etapa entre 1927 y 1928 -muchas veces soslayada- Vallejo se busca y se busca para si solo. Se interroga sobre la contribución que él se siente obligado a dar a los hombres y su estado de inquietud indefinida revela en realidad los primeros síntomas de la crisis aguda que se le va a declarar. Crisis moral, de conciencia indubitablemente, pues a raíz de esta crisis Vallejo detecta la causa de su profundo malestar: su alejamiento de los problemas que más atormentan a la humanidad avasallada.

Recordemos que en el invierno de 1927/28 cayo seriamente enfermo y por prescripción médica tuvo que refugiarse en un pueblo en las afueras de París para conseguir el reposo necesario y poder reponerse.

No obstante, que al principio se resiste a ver en el marxismo la solución a tan numerosos males, insolubles e irremediables de la Humanidad. Al mismo tiempo, sospecha y deduce que un sistema enteramente nuevo, y no por azar unánimente rechazado por los explotadores y los prepotentes, ha de implicar a la fuerza algún mejoramiento por primera vez palpable, para las masas trabajadoras.

Es entonces que Vallejo se acerca al marxismo primero como observador. Luego de su primer viaje a Rusia no disimula el impacto que le ha causado esa realidad, de la que había dudado –confiesa- casi por entero, y empieza a experimentar y luego predomina en él una visión y compromiso con el marxismo y su aplicación tanto en Rusia como en el mundo, la adopción del realismo socialista y el choque violento con las tendencias literarias y artísticas de vanguardia de su época.

Entonces podemos decir que con su primer viaje a Rusia, emerge la ideología revolucionaria en Vallejo. Por el nuevo tono de sus artículos periodísticos, es rechazado o renuncia a la mayoría de sus colaboraciones periodísticas desde Europa, iniciadas desde su llegada a París en 1923, una de ellas es con el diario El Comercio de Perú.

Entre los años 1929 y 1930 se cristaliza en forma trascendental y definitiva su evolución revolucionaria, afirmándose en la de un militante comprometido en pos de un mundo mejor.

El 30 reanuda su tarea creativa, escribe su “Libro de pensamientos”, “El arte y la revolución”, la obra de teatro “Mampar” (que destruyó años mas tarde), “Lock-out”, en francés, etc y si bien no se manifiesta en verso, pero empieza a elaborar los cimientos de los poemas Humanos que vendrán luego.

Por sus actividades proselitistas, entre ellas la de enseñanza del marxismo en células clandestinas de París, por Decreto del Gobierno de Francia el 2/12/30, es expulsado y viaja a Madrid, donde el año 31 escribirá “El tungsteno” y “Paco Yunque”. El 14 de abril es proclamada la República de España. Entonces Vallejo ya proclamaba: “una revolución sin sangre no es una revolución”, la experiencia luego lo confirmaría y aprobaría.

Para su primer viaje a Rusia, Georgette su esposa, ha tenido que vender su departamento de París para costear el periplo de la pareja que abarcará varias capitales y ciudades importantes, virtualmente, todos los países europeos. Esta aventura de Vallejo con su primera visita a la ex Unión Soviética ocurre entre fines del 28 y luego lo haría en 2 oportunidades más a fines del 29 y del año 31.

Entonces, incitado por todas estas razones sociales, políticas y personales viaja a Rusia, y le escribe a su amigo Pablo Abril “… me siento otra vez, y acaso más que nunca, atormentado por el problema de mi porvenir. Y es precisamente, movido del deseo de resolverlo, que emprendo este viaje. Me doy cuenta de que mi rol en la vida no es éste ni aquél y que aún no he hallado mi camino. Quiero, pues hallarlo. Quizá en Rusia lo halle, ya que en este otro lado del mundo donde hoy vivo, las cosas se mueven por razones más o menos semejantes a las enmohecidas tuercas de América. En París no haré nunca nada. Quizás en Moscú me defienda mejor del porvenir”.

También, en una crónica del 29, Vallejo escribe: “Para que mi reportaje tenga validez ante la opinión pública y sea una credencial insospechable y rigurosamente objetiva de las realidades auténticas de Rusia, he querido hacer este viaje sin que el Soviet ni ninguna institución soviética se comprometa, aún sin proponérmelo, mi independencia con facilidades o cortesías más o menos escabrosas. Por otro lado, me encuentro asimismo, libre de consignas procedentes de los periódicos que represento. Más todavía. Me siento libre de consignas profesionales y partidaristas".

Concluye: "Yo no pertenezco a ningún partido. No soy conservador ni liberal. Ni burgués ni bolchevique. Ni nacionalista ni socialista. Ni reaccionario ni revolucionario. Al menos no he hecho de mis actitudes ningún sistema permanente y definitivo de conducta. Sin embargo, tengo mi pasión, mi entusiasmo y sinceridad vitales. Tengo una forma afirmativa de pensamiento y de opinión, una función de juicio positiva. Se me antoja que, a través de lo que en mi caso podría conceptuarse como anarquía intelectual, caos ideológico, con tradición de incoherencia de aptitudes, hay una orgánica y subterránea unidad vital”.

En suma Vallejo no somete sus juicios y valoraciones al control de nadie, no se inhibe de formularlos y, por el contrario, los expresa con gran fuerza de convicción y persuasión.

Desde 1929, su visión del mundo ya es otra, más madura. No ha tomado su nueva ideología en lo intelectual o en lo político. La ha integrado a su moral de hombre y de poeta con valor y sello sacramental.

En cada uno de estos viajes relativamente cortos, con la ayuda de varios interpretes (hostiles y otros adherentes moderados al régimen socialista de Rusia) que él mismo ha contratado con recursos propios, acopia muchísima información conformada por entrevistas personales, conversaciones colectivas en fábricas, instituciones científicas, en la calle, en los hogares, a centenares de personas de todo nivel social.

El resultado de todo este esfuerzo lo codificará y el contenido finalmente se concretará en sus libros: “Rusia en 1931, reflexiones al pie del Kremlin” y luego en “Rusia ante el Segundo Plan Quinquenal”.

“Rusia en 1931” publicado en junio del 31, es donde se percibe la tendencia, donde la moral será privilegiada como el motor determinante del éxito o del fracaso de la nueva sociedad. Tuvo este libro hasta 3 ediciones continuas y fue considerado uno de los mejores libros del 1931.

Vallejo escribe al inicio de este libro que: “es un informe profesional o académico para un círculo estrecho de profesionales. La vida de un individuo o de un país exige, para ser comprendida, puntos de vista dialécticos, criterios en movimiento”.

El primer capítulo lo titula La ciudad del porvenir donde por ejemplo describe que para poseer una ciudad certeramente hay que llegar a ella por todas partes, que se yerra al suponer que la igualdad económica puede producirse y reinar de la noche a la mañana, por un simple decreto administrativo o por acto sumario.

Cito: “La igualdad económica es un proceso de inmensa complejidad social e histórica, y su realización se sujeta a leyes que no es posible violentar según los buenos deseos de los individuos y la sociedad. A lo sumo, puede hacerse es transformar el ritmo y la velocidad del proceso, pero no forzarlo con medidas eléctricas y mapas o menos mágicas.”

Propone que en la ciudad del porvenir sea un hogar social por excelencia, donde el género humano realice sus grandes ideales de cooperación, de justicia y de dicha universales, donde la sociedad cese de ser una jauría de groseros individualismos, un lupanar de instintos bestiales -y menos que bestiales, viciosos-, para ser una estructura política y económica esencialmente humana, es decir, justa y libre y de una libertad y una justicia dialéctica, cada vez más amplias y perfectas, esta ha de ser la más prodigiosa cristalización socialista de la convivencia humana.

Continua diciendo que: "Nueva York seguirá siendo una selva de acero en que se desarrolla el drama regresivo y casi zoológico de millones de indefensos trabajadores, devorados por unos cuantos patrones, y sus maravillas industriales –tan decantadas y exageradas- seguirán siendo el producto sangriento e inhumano de ese drama".

En un cautivante diálogo con una joven bolchevique, enferma de tuberculosis, aprecia como el médico burgués defiende su anterior status social afectado por la Revolución, y de allí Vallejo sentencia: “Ha sufrido: luego, tiene derecho a la queja y a la esperanza”.

Describe la organización de la nueva sociedad, por ejemplo como se ha racionalizado el transporte de la ciudad de Moscú, armonizando el empleo con el establecimiento de jornadas laborales en horarios o turnos distintos, lo cual permite que el viaje de los trabajadores a sus centros de labores, sea cómodo y sin congestiones para los ciudadanos.

En conversación con obreros aprecia que: ningún obrero de cualquier parte del mundo puede ser considerado en la actual Rusia como un extranjero, sino parte de ella.

De la visita al Instituto Central del Trabajo de Moscú, nos trasmite la labor de los científicos que tratan de hallar métodos para obtener la reducción o supresión de la fatiga de orden biológico, trabajando con el metabolismo. El sabio Goldberg del Instituto le dirá a Vallejo: “La ciencia es universal. Esta hecha de solidaridad, más que ninguna otra actividad humana. Cuidemos, por eso, de seguir de cerca y cotidianamente lo que se hace y se descubre en los otros países. El capitalismo, por lo demás, nos ha dado y nos está dando aún las bases históricas, en general, del socialismo. Concluye: “Particularmente mi laboratorio toma y tomará aún mucho de los sabios y técnicos norteamericanos”.

El recorrido de Vallejo por los pasillos de aquel laboratorio es impactante. La sala de investigaciones se comunica con los talleres e instalaciones electromecánicas de la fábrica, y mediante tubos e hilos conductores que recogen y traen la transpiración, el aliento, la presión arterial, los menores movimientos, el reposo y los gestos del trabajador.

El registro de aquellas reacciones físicas, químicas, biológicas producidas en el organismo del obrero están destinados a establecer científicamente los métodos para la supresión de la fatiga.

Ante la pregunta de Vallejo a un trabajador de la Academia de Ciencias Sociales de Moscú: ¿Qué entienden ustedes por vida sobria?, la respuesta es: La satisfacción de las necesidades primarias de la existencia, sin excesos ni privaciones. Nada de superfluo. Nada de lujo…Lo justo solamente, lo imprescindible; en una palabra, lo natural, lo sano…Lo justo para ser dichoso”. “Los placeres no escasean, ocurre que están estrechamente vinculados con los trabajos, se complementan: se trabaja siempre con placer y se goza siempre con utilidad”.

Le satisface que un grupo de trabajadores le soliciten su opinión del país y Vallejo les comunique que es un escritor sin partido, que aprueba la dictadura del proletariado y que comprendan que, en el decurso del progreso, las libertades individuales, se irán afirmando cada vez más.

Investiga la vida cotidiana del trabajador revolucionario, donde por ahora, el hogar ha cedido toda su importancia espiritual a la fábrica. Defenderá el esfuerzo de los obreros soviéticos sometidos entonces a un sistema de trabajos forzados, como una realización saludable y placentera en contra del “derecho a la pereza”, que sirve únicamente para justificar el parasitismo de los patrones.

Toma las declaraciones a unos ferroviarios que desconfiados, declaran que no es sólo de la policía de quien tienen que protegerse, sino del pueblo mismo. Le Dicen: “En Rusia todos son policías. Cada obrero es un agente” “el régimen es popular a la fuerza… porque Stalin y sus secuaces son tan déspotas y tiranos como los zares o peor”, aducen el caso de un compañero, conductor de tren a quien se le condenó a dos años de prisión, sólo sospechándose que conducía su locomotora con negligencia intencional.

Finalmente le declaran: “Realmente, Stalin y sus compañeros deberían extirpar cuanto antes y cueste lo que cueste, una tamaña epidemia social como es el funcionalismo subalterno que son los verdaderos gobernantes de Rusia…”, Vallejo critica severamente esta falta de retroalimentación que origina el burocratismo perverso del régimen y que a la larga sería el origen de la caída de la Unión Soviética.

Sin embargo, enaltece el perfil óptimo del militante bolchevique, “su fervor por la nueva vida,… que de la abstención amarga, ha pasado a una ofensiva creatriz, que ignora la media tinta, que se han fraguado en él hábitos permanentes de sacrificio y un instinto cotidiano y permanente de grandes acciones. El bolchevique, se distingue de los demás sectores rusos, ante todo y sobre todo, por su ejemplaridad revolucionaria. El bolchevique es el padre de la vida soviética. Es el abanderado de la causa proletaria… disfruta de menos derechos y, no obstante, está siempre contento y entusiasta … hace figura de martirio… Su actividad dolorosa, espontánea y apasionada, desconcierta e impone un respeto casi religioso”

La revolución socialista y sus creadores, no han pretendido ni pretenden traer al mundo una nueva versión teológica de la vida, sino simplemente una explicación y fórmula nueva de justicia social, la hora del sudor de la sangre.”

“La religión es el opio para el pueblo, no tiene sino un alcance táctico de ofensiva contra uno de los más sólidos medios auxiliares de la explotación del trabajador, cual es el culto religioso…”. “En consecuencia, ser o no ser creyente, es un tema privado, de orden personal, que no depende de que sea o no socialista. El socialismo no es confesional y las confesiones caben en su ámbito, porque carece de interés para él afirmarlas o negarlas.”

Ante la presencia de un mendigo hambriento en la ciudad se duele Vallejo diciendo: “Hay en la cara de este pobre una avidez agresiva, furiosa, demoniaca… Se ve que tiene cólera. Se ve que nos odia con todas sus entrañas de hambriento. Inspira miedo, respeto y una misericordia infinita …”

En un mercado de vendedores y compradores se pregunta: Quienes son estos desgraciados que venden y compran con gestos y ademanes de pesadilla? ¿Y qué es lo que venden y compran?. Son los sobrevivientes del naufragio clasista de 1917: industriales, terratenientes, nobles y funcionarios del antiguo régimen.

La tragedia económica y social alcanza trances desgarradotes. No es ésta la venta comercial, tranquila, sino el remate violento y arrancado de las íntimas entrañas económicas. No es la venta del objeto que no se necesita, sino la moneda sangrante de trozos de la propia carne económica. No es, en suma, una venta de mercaderías, sino la subasta mortal de la última camisa.

Recorre en muchas partes de su obra, el triunfo del intelecto humano, la exaltación de una personalidad fuerte que se vale del humanismo y no de la violencia.

En cuanto al “amor libre” Vallejo dice que se postula como alternativa al matrimonio que, en principio, es “antisocialista, antirrevolucionario”, una de las instituciones “más reaccionarias y salvajes de la historia”.

Pregona por: ¡El amor inspirado y fundado en el trabajo!

“La nostalgia de las máquinas es más fuerte que la nostalgia del amor. Sólo queda de la familia antigua el instinto de hermano, pero de hermano en la producción. Es esta la gran fraternidad del trabajo”.

También resalta el hecho que los egresados de las facultades obreras ingresen a la Universidad sin rendir examen de admisión.

Celebra el debate: “En la crítica de masas, el argumento es sincero; la palabra, justa; la convicción, desnuda; la intención, diáfana, el cuadro dialéctico, esquemático; el proceso, rápido”.

Los obreros escuchando en piano y balalaika, la canción triste de Tchaikovski –su dulzura herbácea e idílica, que sumerge a la masa en recogida ternura” – y la Rapsodia Nº 2 de Listz, dice: “cuyos sones pareados penetraron rápida e irresistiblemente en los pechos proletarios”.

Observará el durísimo trabajo, muy por encima de su fuerza real, de las mujeres obreras, en medio de las inclemencias del ambiente, del viento que cada vez sopla más fuerte y del frío intenso, apenas conectadas con la tierra por una herramienta, más cerca de la naturaleza que del pensamiento.

Aprecia como los obreros escuchan meditativa y silenciosamente, hundidos los ojos, en el mundo de los sueños infinitos.

Un trabajador le declara su convicción en que cuando llegue la liberación con respecto al cuidado económico, todos podrán darse a la vida espiritual: el arte, la ciencia. Cito: “Todo tiene su hora. No se puede hacer todo, a la vez. Cuando se tiene hambre, no se toca piano, sino que se come. La necesidad dominante de la humanidad, en este momento, es la necesidad económica. Luego, satisfecha esta, vendrán y serán satisfechas las demás”.

“La conciencia revolucionaria vive y se nutre del fuego racional y racional, más no de luciérnagas cerebrales, ni de fuegos fatuos literarios”, sentencia Vallejo.

Entrevista a una pareja donde viven juntos y no son casados, pero que su unión se basa en la autenticidad de su amor, toma nota: “Ni ella ni yo concebimos el beso como un acto de egoísmo exacerbado o como un trance bestial de los instintos…nos amamos en un terreno racional humano y, de ninguna manera, ni mas allá ni más acá, de la decadencia ni en la animalidad”.

Concluye señalando que es el Estado es quien cuida hoy la vida y bienestar de todo el mundo, y que el afecto queda, pero el efecto que no se traduce en hechos, degenera en algo vago e inexistente.

Se ha dejado a la tierra operar y fecundarse -con el grano en sus entrañas- en una como recóndita y sagrada libertad.


El arte y la revolución

En Leningrado tendrá un encuentro controvertido con un grupo selecto de escritores bolcheviques, que será desarrollado en este libro de ensayos.

Cita a Lunacharski: “hay que facilitar el libre desarrollo de todos los individuos y grupos artísticos. No debe permitirse que una tendencia elimine a otra valiéndose ya sea de la gloria tradicional adquirida, ya sea de la moda”.

Dice: “No hay literatura apolítica; la literatura rusa defiende y exalta la política soviética. Guerra a la metafísica y a la psicología; la literatura rusa responde estrictamente al pensamiento dialéctico de Marx.”

“…el método de creación artística es y debe ser consciente, realista, experimental, científico…. Las luchas para crear el espíritu del hombre nuevo y la justicia universal.”

“Breton olvida que no hay más que una sola revolución: la proletaria y que esta revolución la harán los obreros con la acción y no los intelectuales con sus crisis de conciencia.”

Instaurado el socialismo, el hombre cesará de vivir comparándose con los otros, para vencerlos. El hombre vivirá entonces, solidarizándose y, a los sumo, refiriéndose emulativa y concéntricamente a los demás.

No buscará batir ningún record. Buscará el triunfo libre y universal de la vida…la vida es una sucesión y no una simultaneidad. Los pueblos tampoco conviven, sino que se suceden. La pluralidad es un fenómeno del tiempo y no del espacio. La masa es más un desfile que un remolino. La asíntota surgente de la historia tiene más de línea que de punto. Esto lo expresará en versos de su poema Telúrica y Magnética de Poemas Humanos, cuando dice:

“ … ¡Oh luz que dista apenas un espejo de la sombra,
que es vida con el punto, y, con la línea polvo
y que por eso acato subiendo por la idea a mi osamenta!...”

"Un día desaparecerá el campeón, para dar lugar al hombre en estado deportivo. El deporte no debe ser el arte de unos cuantos, sino una actitud táctica y universal de todos."

También cita una sentencia inapelable: “Los intelectuales son rebeldes, pero no revolucionarios.”El heroísmo y martirologio de los soldados rusos durante la segunda guerra mundial, demostraron cuán potencialmente vivas estaban allí todas las fuerzas del porvenir en pos de un mundo mejor.


Conclusiones

1. Nuestro vate tenía una fuerte aversión al dominio del arte por el estado; sostenía que el artista debía tener libertad para realizar su trabajo de acuerdo con su propia conciencia, y que el arte dirigido solo podía considerarse como mera propaganda.

2. Vallejo vivió la crisis del capitalismo del 30, observando mucha pobreza y sufrimiento, fue testigo de varios intentos, incluyendo el ascenso del fascismo, por salvar al sistema capitalista y llegó a la conclusión, de que sólo existía una solución para vencer esta crisis en España y en el mundo entero: la revolución del proletariado.

3. La sensibilidad de Vallejo siempre fue la misma. Su vuelo utópico fusiona lo eterno y lo divino con las aspiraciones del hombre ubicado en este mundo, “divinizando” lo humano y “desvinizando” a Dios.

4. Saboreamos que su extraordinaria originalidad para describir los hechos, es intransferible, única, nunca imita ni copia, sino que asimila creadoramente. Asume la cultura universal, es “cosmopolita”, sin olvidar lo americano, lo autóctono, lo propio.

La adhesión de Vallejo al realismo social significa la aceptación de un sentido: la lucha por un Mundo Mejor, por ello celebra en el bolchevique, al obrero, al trabajador insigne del mundo e intransigente se opone a lo que el llama “Las medias tintas”.

5. Ante la magnitud del acontecimiento de la guerra civil de España, del 36, depone en el acto toda discrepancia y vuelve a su dinamismo de militante socialista incondicional, colaborando en la creación de los “Comités de Defensa de la República”, asistiendo a reuniones, ayudando en mítines, cuyas repetidas actuaciones y pasión ni se hubiera sospechado. Escruta a toda hora, de día y de noche.

Como no podía ser de otra manera Vallejo inicia una serie de llamamientos a favor de la causa revolucionaria española, denuncia el principio de la “no-intervención”, provechosa solo para el fascismo, vuelve a enseñar realismo social en las células clandestinas de los obreros españoles simpatizantes, participa como representante del Perú en el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas.

Completa sus apuntes sobre la tragedia del pueblo español, mientras una tras otra, ya se sucedían las derrotas Republicanas. Georgette misma se preguntará luego ¿Habrá un lenguaje para semejante desastre?, finalmente Vallejo dirigirá a la misma España su ruego y su exceso de desesperación a través de los celebres versos de “España aparta de mi este cáliz”:

“Voluntario de España, miliciano
de huesos fidedignos, cuando marcha a morir tu corazón …
Todo acto o voz genial viene del pueblo y va hacía él”

“La de los muertos inmortales”

La poesía de Vallejo nace del hombre y a él regresa, concreta, algunas veces en trance de conflicto bélico, de modo que no es un hombre o una muerte abstracta lo que alienta sus poemas. Sus muertos tienen nombre y apellido, pues provienen de una circunstancia histórica real.

“Solía escribir con un dedo grande en el aire:
“Viban los compañeros! Pedro Rojas”,

“Los mendigos pelean por España ...
Y atacan a gemidos,
matando con tan solo ser mendigos …”

“Guerrero en ambos dolores,
siéntate a oír, acuéstate al pie del palo súbito …”

“Un libro quedó al borde de su cintura muerta,
un libro retoñaba de su cadáver muerto ...”

“¡Cae agua de revólveres lavados! …
Así el fuego, al revés de la ceniza, alisa sus rumiantes aterridos …”

“Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacía él un hombre …”

“Padre polvo que subes de España …
Dios te salve, te guíe y te dé alas
padre polvo que vas al futuro.”

“¡Cuídate, España de tu propia España!
¡Cuídate del que come tus cadáveres,
del que devora muertos a tus vivos! …”

para, finalmente cerrar este gran poemario hecho para las trincheras del combate contra el fascismo, con el verso:

“…, si la madre España cae –digo, es un decir-
salid, niños del mundo; id a buscarla! …”

6. Entonces, Vallejo en pos de un mundo mejor, desarrolla su visión socialista del destino humano. Representa uno de los intentos más significativos por incorporar sus ideas políticas en su arte. Estas ideas son ampliadas y dotadas de igual o mayor significado histórico, en todos sus poemas.

7. Entonces apreciamos la poesía de Vallejo políticamente comprometida, de concepción humanista cristiana y socialista, entonces no queda duda alguna que Vallejo fue un notable intelectual y un revolucionario comprometido que fue capaz de vincular su compleja ideología revolucionaria con su extraordinario talento artístico para producir una de las más importantes obras poéticas políticamente comprometidas del siglo XX.

A través de estos poemas despierta sobre la situación de los demás, abre los ojos a la miseria de sus semejantes, y llega a la conclusión que de la redención del individuo, depende la redención colectiva de la humanidad. Esta convencido que se puede conquistar una existencia armoniosa y unificada si todos los hombres hacen causa común contra el hambre, la miseria y la muerte.

También esta convencido que la verdadera revolución debe darse en el corazón humano, cambiando la mentalidad individualista a una colectiva. Los hombres adquieren un espíritu de amor fraternal y subordinan su interés privado al bien común. Entonces el hombre habrá eliminado la alienación y controlará su propio destino.

Profetiza un mundo mejor en que el hombre cree un futuro armonioso y unificado; se trata de un futuro lejano que el poeta mismo no ha de ver. El socialismo le proporciona una causa para dedicar su arte: su vida va dirigida a un camino y cobra un sentido, trasciende su condición humana luchando en la práctica para crear y formar el embrión de la nueva sociedad Humanista por el porvenir, utopía que la mayoría de nosotros propugnamos.

Muchas gracias.

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