Autor: Ing. Raúl Chávez A.
1. Vamos a hablar de la Esperanza, ponte el cuerpo…!
Empiezo citando un párrafo del poema “Los Desgraciados”, de César Vallejo:
Ya va a venir el día, repito
por el órgano oral de tu silencio
y urge tomar la izquierda con el hambre
y tomar la derecha con la sed; de todos modos,
abstente de ser pobre con los ricos,
atiza
tu frío, porque en él se integra mi calor, amada víctima.
Ya va a venir el día, ponte el cuerpo.
“Ya va a venir el día, repito
por el órgano oral de tu silencio”,
es arenga para levantar nuestra voz -hasta hoy un tanto apagada- junto a nuestro saco, nuestra alma, nuestro sueño y nuestro sol,
y urge tomar la izquierda con el hambre”
porque es la posición de Cristo, la de Vallejo, porque debe ser siempre nuestra posición
“abstente de ser pobre con los ricos”,
porque ha llegado la hora de liberarnos de la fatalidad, de las ataduras, del pecado original, de la injusticia divina y rebelarnos. Nuestra única culpa es la de ser hombres; si tenemos alguna culpa es la culpa gratuita y constitutiva del ser humano;
atiza tu frío porque en él se integra mi calor, amada víctima”
porque ha llegado la hora de no quedarnos inmóviles, fríos; tenemos de nuestro lado la verdad, a nuestros hermanos, a Vallejo como apóstol, esperando.
Un sistema político será tanto más democrático cuando más opciones utópicas albergue en su seno (cuantas más utopías mejor), caminos, visiones que trascienda al mezquino sectarismo del interés propio. Cuando faltan o fallan estas grandes utopías o proyectos, la sociedad se paraliza, cunde el desánimo, la población se rebela y el Estado pierde autoridad. Pero las sociedades y la humanidad saben buscar alternativas y, sobre todo, son capaces de construir utopías viables y grandiosas, en cuyo nombre pueden emprender luchas majestuosas.
Por el lado del ser humano, muchas incertidumbres atraviesan nuestras vidas. Por ejemplo, una de ellas es que las personas a nuestro alrededor no siempre van a estar a nuestro lado. Los amigos y la familia se pueden mudar. Habrá personas a quienes amamos que ya no serán las mismas, viajarán, enfermarán o fallecerán. Habrá personas con las que discutiremos y se distanciarán. La verdad es que en un determinado momento, ciertos familiares y amigos nos dejan. Una de las seguridades mayores de la vida es que la Humanidad nunca nos dejará.
La luz es Esperanza, la Esperanza es un adelanto de lo prometido. Siempre tenemos Esperanza de una vida mejor, de un hogar con una familia, una mujer específica, unos hijos brillantes, acompañado de nuestros padres y todos nuestros seres queridos. Tenemos momentos románticos y conversaciones futuristas con ellos, entre mas intensos, mas fuerte nuestra Esperanza.
Si tenemos una Esperanza suficientemente grande, somos capaces de hacer cosas grandes. Es la energía superior que nos proyecta sobre el universo, y nos trae, nos presenta, nos materializa, de esa energía e ilusión que necesitamos. Luego viene el elemento final y pieza clave para el funcionamiento de esta formula: El Amor. La naturaleza es todo amor, corresponde a los Hombres que toda la sociedad sea Esperanza de Amor.
Y en esta hora fría, en que la tierra
trasciende a polvo humano y es tan triste,
quisiera yo tocar todas las puertas,
y suplicar a no sé quién, perdón,
y hacer pedacitos de pan fresco
aquí, en el horno de mi corazón…!
Hoy vamos a descubrir el lugar al que siempre debemos acudir para hallar ayuda y sobre todo la Esperanza que necesitamos. Si no hubiera Esperanza, nada de lo que les hablo tendría sentido. Tenemos Esperanza de que nosotros y nuestros semejantes trabajemos en fraternidad nuestras vidas. Tener Esperanza y creer junto a la Humanidad, como es el legado de nuestra cultura andina, cambia esta situación y satisface nuestras necesidades.
Como la Esperanza no está disponible en cualquier lugar, a veces ciertas personas se dejan engatusar por cualquier cosa y ponen su Esperanza en falsas ilusiones. Y por supuesto, inevitablemente, estas falsas ilusiones a la larga lo desilusionan y no hay nada peor que ser desilusionado por una Esperanza falsa.
Por muy larga que sea la tormenta o el Huracán, el sol siempre volverá a brillar entre las nubes y la Fe, como una fuerza superior incontenible muy poderosa.
Provenimos de una de las culturas únicas, singulares y de asombro como es la Andina. Volvamos a dar valor a ese tesoro que acrisolamos: capacidad de amar, de compartir, de ser colectivos, de enternecernos, de ser piadosos y adorar al prójimo y a nuestros semejantes.
Ya va venir el día, es un grito de Esperanza con paz, sin enconos, sin rivalidades, sin condiciones, caminando abrazados como hermanos, con cariño, con adhesión, en amor colectivo y total (amor contra el espacio y contra el tiempo!), sin prescindir, sin excluir a nadie, empezando específicamente por el poema que Vallejo titula “Los Desgraciados”: es decir, el pobre, el indígena, el maltratado, el vejado, el ofendido, el marginal, el excluido, el discriminado, el solitario, el enfermo, el débil, el indefenso, el desventurado, el Quispe, el Huamán, el Vilca…; unidos en sentimiento y razón al destino de todo el resto en un desayuno colectivo y solidario (Y cuándo nos veremos con los demás, al borde de una mañana eterna, desayunados todos!), en marchar hacia horizontes de utopía en un reino de amor, libertad y tiempo infinito, intemporal donde ¡Todos se amen a partir de este momento y para siempre!.
Antes de Cristo, Aristóteles afirmaba que la “La Esperanza es el sueño del hombre despierto.”Johnson en el siglo XVII nos decía que: “En el corazón de todos los inviernos de la humanidad vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, siempre viene una aurora sonriente.”
Sentir Esperanza es sentirnos siempre optimistas sobre el futuro, creer que aquello que es objeto de nuestro deseo se puede lograr y que es objeto de espera. El optimismo sobre el futuro necesita estar basado en planes realistas, que nos permita enfrentar situaciones que interfieren nuestros mas buenos y nobles deseos. Está demostrado que con optimismo, reaccionamos con mayor compromiso frente a situaciones adversas, y ante situaciones estresantes, adoptamos estrategias efectivas.
Evitemos el optimismo irrealista, que puede entorpecer nuestra percepción objetiva de los problemas y riesgos, evitando que adoptemos las medidas necesarias para enfrentarlos y resolverlos.
La Fe como fuerza y energía positiva, proviene directamente del Poder del Hombre y de la naturaleza. La Fe es la firme y absoluta convicción de que la Esperanza es y será verdad. La única restricción para el funcionamiento de esta formula, son las buenas intenciones, el deseo y la Esperanza de algo bueno y mucho mejor.
El fracaso en muchos aspectos personales de nuestras vidas, se debe a que a veces perdemos Esperanza en lo que hacemos. Entonces empecemos eliminando de nuestro diccionario frases aquellas como: “es imposible”, “no puedo hacerlo”, “no me quiere”, “no voy a terminar…”, porque matan la esperanza. Nuestra Esperanza a veces puede estar en un gran riesgo pero es nuestro deber aprender a cuidarla. Lo bueno es que siempre hay un grano, una diminuta cantidad de Esperanza, capaz de crecer y crecer hasta convertirse en un frondoso árbol de Esperanza que dará muchos frutos. Contrapongamos a cualquier mezquindad o crítica el imperativo de Esperanza, optimismo y Fe.
Tomemos como ejemplo los prisioneros de las guerras mundiales del siglo XX, hubo varios grupos en el qué ser prisioneros de fascistas no tuvo efecto alguno sobre ellos, a pesar de la brutalidad del encierro, de la tortura, de las privaciones, del confinamiento solitario o del abuso inhumano que sufrieron. A ese grupo no le pasó nada. No tuvieron ningún síndrome. No se enfermaron. No tuvieron recuerdos traumáticos. Pudieron resistir y continuar con sus vidas después de la guerra. El denominador común en estos prisioneros de guerra es que tuvieron niveles extraordinarios de Esperanza. La Esperanza hace toda la diferencia en el mundo. Es esencial para soportar cualquier tipo de crisis.
Cuando el hombre tiene Esperanza es capaz de soportar estoicamente cargas increíbles y castigos crueles. Pero cuando la Esperanza pareciera que se nos va, algunas personas se derrumban: emocionalmente, físicamente y espiritualmente.
Gibran nos dice que “La Esperanza constituye una dicha, y los fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.”, y “Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.”
“Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente”, escribió nuestro poeta universal bajo el título «Voy a hablar de la esperanza».
La integración más o menos completa de todas las inteligencias, nos capacita para hacer valer de un modo efectivo el AMOR.
Si a la fe se la combina con evidencias del pasado y un soporte en pos de un resultado esperado, se despierta en los hombres un toque de anhelo que induce a actuar para conseguir lo esperado.
Da como resultado una fuerza interior cauta, que procura asegurarse que las condiciones son las ideales, y sobre todo y lo más importante, que poseemos dominio de la razón sobre nuestros actos.
· La voluntad como expresión de obras.
· La creencia como la buena voluntad que ponemos a la hora de trabajar.
· La Esperanza como el anhelo que tenemos por ver resuelto y finalizado un trabajo que beneficie a todos.
"La_fuerza_moral"
La fuerza nace de la propia voluntad de la persona. Cuando tenemos Esperanza que nuestro esfuerzo sirve de algo, las personas continúan sana y satisfechas.
· Voluntad moral es la expresión de nuestros actos por la confianza en que lo aplicado será de beneficio de TODOS.
· Esperanza moral es la expresión de nuestros actos por la confianza de que obtendremos un entorno moralmente acorde a lo que establecemos como bueno.
· Creencia moral es la firme convicción de expresar nuestros actos con la confianza de que estamos agradando a alguien mas poderoso que es la Humanidad y que esta hará lo que promete porque tiene el poder para hacerlo.
"La_fuerza_emocional"
La vida y acción de muchos héroes anónimos de la Tierra, despierta el adormecido espíritu de nuestra sociedad, que sumida en la búsqueda del confort material, ha olvidado que el mundo es tan sólo un lugar de paso al cual hemos venido, a trabajar en fraternidad con nuestros hermanos para dejarlo mejor de como la encontramos.
Los grandes hombres como en nuestro caso Vallejo, no miden el tamaño de su trabajo, se entregan totalmente a él, no importándoles su salud, su familia menos cualquier retribución por ello. En el trabajó dejan su vida. En ese humilde pero trascendental esfuerzo para que otros puedan seguir progresando bajo los techos primorosos de nervaduras y escuchando el coro de las campanas. Esos seres descienden a los gélidos abismos de la incomprensión para que luego otras personas puedan gozar de tanta belleza. Esa es una auténtica Obra de Amor.
Como una vieja catedral, nuestro mundo actual se derrumba sobre sus cimientos al ser embestido por las olas de la mezquindad y violencia. La joya espiritual que propugna el evangelio Vallejo, alberga muchos adherentes, donde hace surgir la vocación de anfibios; sumergiéndonos en las heladas ondas, con los brazos cargados de las firmes rocas de nuestras obras; y allí, en la oscuridad, en la base, enclavémoslas unas con otras para sostener el mundo. Vendrán nuestros hijos y hermanos a gozar de las bellezas de nuestro mundo acuñado de aquellas rítmicas campanas.
El hombre colectivo sincero, prístino, luminoso, solidario y fraterno como lo es nuestra cultura andina, despojado de todo reparo o crítica, de manera autónoma construyó un mundo nuevo de amor, fraternidad y Esperanza universal. Con entusiasmo, creencia y pasión, acompañados del lenguaje insigne de la poesía, como nos lo enseña Vallejo con su honestidad y honradez intelectual de hombre íntegro, cabal, lo completo, al lado de Jesús, poniendo EL CUERPO para cargar la pesada cruz del sufrimiento de la Humanidad y nos enseña y nos prueba razones mas que suficientes para luchar por los demás, por su profundo amor por los desgraciados, a las víctimas, a los perseguidos, reprochando incluso lo divino para defender lo humano (el sufrimiento hace del hombre un Dios, le dice Vallejo a Dios; encarando lo erróneo y defectuoso de su creación).
Vallejo mantiene una lucha imposible para gran parte del mundo. Exalta su adhesión total al hombre, al hombre pueblo, al hombre masa, que no nace como un individuo, sino como una colectividad, es un flujo histórico, es una cultura, una raza, un mundo que reconoce en la totalidad de los hombres a Cristo; Vallejo es su vocero y expande su evangelio con un mensaje de solidaridad y salvación colectivo, donde estén TODOS. Solo ante el hermano mayor que es Cristo se arrima y confiesa (Brindo en nombre de ti). Vallejo a la mayoría sorprende, conmueve, pero a pocos conmociona y cambia la vida, trastocando su suerte.
Ya va venir el día es la palabra del militante, del guerrero y del soldado de la redención humana, es la reserva moral prístina e indestructible con la cual contamos como convicción, fortaleza y Esperanza. Forja, cincela, construye una nueva redención y una nueva salvación del hombre, con la poesía como arma de lucha. Sus palabras y su verbo son los únicos soldados y armas militantes que claman, exhortan y explosionan, son el soplo de vitalidad en beneficio de la Humanidad:
Constructores
agrícolas, civiles y guerreros,
de la activa, hormigueante eternidad: estaba escrito
que vosotros harías la luz, entornando
con la muerte vuestros ojos; …
¡Estremeño, devásteme
verte desde este lobo, padecer,
pelear por todos y pelear
para que el individuo sea un hombre,
para que los señores sean hombres,
para que todo el mundo sea un hombre, y para
que hasta los animales sean hombre, …
el caballo, un hombre,
el reptil, un hombre,
el buitre, un hombre honesto,
la mosca, un hombre, y el olivo, un hombre
y hasta el ribazo, un hombre
y el mismo cielo, todo un hombrecito!
Necesitamos ser auténticos, tener alma acrisolada y haberlo arriesgado todo en la vida, ser llenos de dulzura, llenos de ti, de mí, el él, de nosotros, de ellos…. En la resurrección colectiva resucita todo el mundo, el pueblo con valor, entrega, generosidad y heroísmo (…los muertos inmortales), porque hasta la muerte es vida cuando es heroica, solidaria, cuando pelea por la vida, cuando es un canto, un signo, un mensaje eterno.
Vallejo pone a la categoría de ser hombre por encima de todo, el paraíso. La grandeza del ser humano, lo intenta, trata, lo logra hacerse padre de la Humanidad. Ahora puede ser sueño, utopía que todos los hombres se amen, pero es una utopía válida, porque es Esperanza. Debemos ser mucho mas grandes que la mezquidad que pueda existir. Vallejo como inherente al hombre, es cultura viva, por tanto en cada ser que nace, que vive, que muere, debe nacer, debe vivir, debe morir un Vallejo, que es camino, es moral, es símbolo, es paradigma a seguir, es unión inquebrantable, es conquistar lo infinito, la eternidad, la trascendencia, porque sintetiza nuestra estirpe. Concentra el sufrimiento de todos para dar valor, intrepidez y Esperanza cumplir el anhelo de: El día que desayunemos todos…
Su poemario se hizo cuerpo y Sagrada Escritura cuando fue editado en la trinchera de una guerra, al fragor de las batallas, cada letra, cada palabra, cada verso, cada poema es un mensaje de amor, de solidaridad, de fraternidad de redención, de Esperanza. Es fuego puro, unos ejemplares corrieron la misma suerte del miliciano, del soldado quedando regados inmortales en el campo de batalla por una causa justa, todos finalmente consagraron sus convicciones e ideales sublimes, porque son himnos de vida, Esperanza y júbilo para el porvenir de toda la Humanidad:
y si la esperanza cae,
salid niños del mundo,
id a buscarla….
Nuestro porvenir es compromiso de paz, responsabilidad, consagración y confianza plena en la construcción del hombre nuevo y de una sociedad nueva. Por ello, encontremos nuestro propio Vallejo, el tuyo, esta vivo en el corazón, en el alma, en el ser entrañable que tienes, que sobresalgan aquellos valores que son los mejores de tu propio Vallejo. No es una versión única y exacta, todas son válidas, así sean distintas o contrapuestas, lo importante es que brindemos lo mejor que tenemos cada uno.
Ha llegado la hora de obtener triunfos y victorias. Para ello descubrámonos andinos, solidarios, futuro universal. Vallejo nos congrega, reúne e integra, es lo más representativo y esencial de todos nosotros, es praxis y acción, es consigna para actuar y cambiar el mundo, arriesgando inclusive la vida, para un mundo mejor. Toda vivencia lo hace en representación del hombre como especie y como destino, lo siente, lo piensa, lo recoge y lo vuelve a sembrar como patrimonio de la humanidad.
Por ello debemos encontrarlo vivo en cada ser, redescubriéndolo nuevo, original y renovado en cada humano auténtico, cumpliendo sus anhelos e ideales. Debemos ser soldados de su causa y militantes de su ideario. Necesitamos ser generosos, inmáculos, íntegros. Honrar nuestra palabra así perdamos la vida. Vallejo es nuestra arma, nuestra lanza, nuestro escudo por el Perú. Abandera, capitanea a todos los seres humanos sin frontera: Una sola mesa para todos los comensales.
El libro es un héroe en esta contienda, le asigna a la poesía del pómulo morado la alta responsabilidad de luchar por el bien y la causa del hombre. Es el factor movilizador que une y consolida. Es literatura de lucha, de contenido, de fondo, luminosa, irradiadora de vida.
La poesía no es solo escritura, texto, páginas, libro, no es acto; es sentido de vida, campo de batalla, verdad, destino y aspiración de libertad, es verdad, es pálpito, corazonada, decisiones para la trascendencia y el infinito que somos. Poesía es grabar nuestros pasos en la tierra, sellar nuestras huellas en el mundo. La poesía es la esencia del alma humana.
Poesía con los puños en alto, consigna, que no derrame sangre, que la sangre se exalte en la copa de oro del corazón del hombre, torbellino de amor, chispa que incendie la pradera, de fervor, de entusiasmo, de cariño puro, donde reinen los dones de la comprensión y el mutuo apoyo.
Poesía que nos integre como país, que rompa barreras, obstáculos y jerarquías, que democratice la sociedad, que se allane, que se torne la sociedad mas armónica. La poesía del espacio más genuino de los valores de identidad, fraternidad y bien, para consolidar nuestras Esperanzas.
Para que vosotros fueras grandes
Soné que era yo bueno
Se amarán todos los hombres……..
Poesía para transformar el Perú, para cambiar a mejor, brindemos por el desafío de esta hora, por la victoria futura que el destino nos depara.
Tú, yo y todos nosotros como constructores del futuro, preguntémonos ahora: ¿qué haremos a partir de ahora para dejar huella con nuestras acciones?. Cantemos victorias, nuestra Esperanza y utopía es mucho más grande, vasta y honda que cualquier problema. Por eso:
Por todo ello:
Vallejianos del mundo, ¡unios!
¡Vallejianos del mundo! ¡Si la Esperanza decae, salid a buscarla!
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